Göteborg, Vol. III

Ya hace casi un mes que no actualizo el blog, así que hoy os traigo el tercer resumen de mis aventuras nórdicas y de algunas otras anécdotas que no llegan a alcanzar este calificativo.

Echando un vistazo atrás en el calendario, el primer día destacable desde la última actualización fue la celebración conjunta de los cumpleaños de Adrián y Lucía. La fiesta estuvo bien, sin llegar tampoco a ser algo espectacular (de hecho hubo un problema con el escaso volumen de la música),  pero lo peculiar el evento fue su escenario: el vagón de tren situado en el campus de Chalmers y que se alquila para fiestas (os hablé de él en el primer post sobre Göteborg). Como curiosidad, y dado que muchos os preguntaréis cómo ha llegado hasta ahí, el ‘train car fue un regalo de SJ Railway (el «Renfe» sueco) en el cumpleaños número 100 de la Student Union.

Antes de la fiesta, los amigos más cercanos hicimos una pequeña cena en el vagón con productos ibéricos (chorizo, lomo, jamón, etc.), y lo que es más importante, ¡Estrella Galicia! (Gracias Roi ;))

Estos días también asistimos a la primera ‘sauna party’ del año, que como su nombre indica es una fiesta en una sauna, aunque con algunas peculiaridades. El recinto era una propiedad de la Student Union (sí, como todo) situada a unos 20km de Göteborg. Dentro había varias cabañas (la sauna, los vestuarios, un comedor, etc.) y todo ello al borde de un lago que, a pesar de no estar todavía congelado, ya apuntaba maneras.

Al llegar nos tocó cortar la leña con hachas y sierras mecánicas, ya que la tradición de Chalmers dice que la madera para encender la sauna debe ser cortada por los novatos, y ello posteriormente nos otorga derecho a volver a la sauna siempre que queramos sin tener que cortar leña. Una vez la sauna ya había alcanzado la temperatura adecuada, empezamos a hacer intervalos de 15 minutos dentro la sauna a 80º y luego 5 minutos bañándonos en el lago casi helado. Ahora mismo estaréis pensando «menudos retrasados, qué ganas de pasar frío», de hecho yo también lo pensaba antes de hacerlo. Resulta que el contraste de temperaturas tan grande no sólo es bueno para la circulación, sino que además, el cuerpo conserva de tal forma el calor de la sauna que no notas el agua ni la mitad de fría de lo que realmente está.

Posteriormente, cuando ya comenzaba a hacer frío de verdad, el CIRC nos obsequió con una cena típica sueca en una de las cabañas, incluyendo chupitos de un licor extraño (pero potente) y un maestro de ceremonias que nos enseñaba canciones tradicionales.

El domingo pasado fuimos también por primera vez a Liseberg, el parque de atracciones de Göteborg. Para mí era una sensación curiosa ya que, por una parte me encanta la adrenalina y todo lo que implique dar volteretas y ponerse cabeza abajo (montañas rusas), pero por otra, las alturas y yo no nos llevamos muy bien (torres de caída libre).

La atracción estrella del parque se llama Atmosfear, y es la torre de caída libre más alta de Europa. Para mi suerte, el día que fuimos estaba cerrada por problemas técnicos, pero ni siquiera así me libré de las alturas. Entre que mis amigos me presionaban y que había pagado 35 eurazos para entrar en el parque, acabé montando en las otras dos torres de caída, las que aquí llaman «pequeñas» pero son del tamaño de la del Parque de Atracciones de Madrid. Una te lanza propulsado hacia arriba y la otra sigue el sistema tradicional, sube poco a poco y al llegar arriba te deja unos segundos muriéndote de nervios y de repente te deja caer. Al final resultó que tenía bastante menos vértigo de lo que pensaba e incluso disfruté las torres, pese a que me sigo quedando con las montañas rusas.

El 29 de octubre fue el Student Union Day, por lo que no hubo clase durante todo el día y el Student Union Building estaba lleno de stands, tanto de empresas como de los diversos comités de la universidad (fuegos artificiales, fotografía, robótica, cristianismo, seguridad informática, etc.). Como era de esperar, los que más me llamaron la atención fueron los stands de CAS (Chalmers Alternative Sports) y SVEA, el comité de DJs que lleva amenizando las fiestas desde 1968.

Tras esto, ya no me queda mucho que contaros salvo algunas pequeñeces como que:

– Me he aficionado a desayunar como la mayoría de los suecos: kéfir con muesli y cereales. El kéfir es un producto lácteo parecido a la leche pero más denso y dulce; es como un término medio entre leche y yogur.
– Los suecos son tan finos y cuidadosos (en teoría) que en la entrada de muchas discotecas y/o conciertos te dan unos tapones para los oídos, por si te molesta el volumen de la música.
– Ya soy 100% Chalmerist, me ha llegado mi tarjeta definitiva de la Student Union, ¿a que mola?

Aunque bueno, antes de despedirme debería contar la verdad. Ni saunas, ni parques de atracciones, ni fiestas en trenes, ni nada; indudablemente, lo mejor de estos días ha sido la visita a tierras suecas de la persona a la que más ganas tenía de ver 🙂


David Paredes

Soy ingeniero informático y trabajo como Responsable de Tecnología en el área de Logística de Zara.com, el departamento e-commerce de la marca insignia de Inditex. Vivo en la frontera donde la tecnología se une con el negocio y tengo más aficiones de las que puedo practicar. Puedes obtener más información en la sección "Sobre mí" de esta página.

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