Fingerboard, skate con los dedos

Desde los años 70, los skateboarders contruyen monopatines en miniatura para saltar por las mesas de sus casas y grindar ceniceros. Posteriormente comenzaron a aparecer llaveros con estos monopatines, pero esta vez ya eran de plástico y eran realmente cómodos para «patinar». Sin saberlo, esto desató una nueva fiebre, y la producción en cadena de la marca Tech-Deck convirtió el coleccionismo de «mini monopatines» en los comienzos del fingerboard.

Cada vez son más los aficionados a este deporte (sobre todo en el este de Europa y en América), incluso comienza a haber pros que viven de ello y sacan promodels de rampas, tablas y ruedas. Todos los años se celebra el Fast Fingers, que equivale al campeonato del mundo, y además los fingerparks son cada día más impresionantes.

Yo practico fingerboard desde hace tiempo, aunque de forma bastante ocasional y sin acceso a ningún fingerpark (de momento). Mi última adquisición es una réplica de 96mm (tamaño oficial) de una tabla de la prestigiosa marca Santa Cruz del ’82. Tengo la intención de construir mi propio fingerpark, pero es uno de esos proyectos que, o bien se tarda mucho en hacer, o incluso nunca se hace. Espero que sea la primera.


David Paredes

Soy ingeniero informático y trabajo como Responsable de Tecnología en el área de Logística de Zara.com, el departamento e-commerce de la marca insignia de Inditex. Vivo en la frontera donde la tecnología se une con el negocio y tengo más aficiones de las que puedo practicar. Puedes obtener más información en la sección "Sobre mí" de esta página.

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