Göteborg, Vol. VII

Hace ya demasiado que no actualizo el blog narrando mis experiencias nórdicas, y es que cuantas más historias que contar se acumulan, más pereza me da escribir. Sin embargo he de hacer el esfuerzo, tanto por manteneros informados a vosotros como por continuar este resumen digital de mi Erasmus que siempre guardaré de recuerdo.

El siguiente viaje destacable tras la aventura de Laponia fue nuestra visita relámpago a Oslo. Digo relámpago porque, desde que salimos de Göteborg a las 2 de la madrugada hasta que regresamos, pasaron exactamente 25 horas. El motivo de esta extraña combinación de horarios se debe a que utilizamos una oferta de una compañía de autobuses gracias a la cual el viaje nos costó 1,50€. No, no me he equivocado con la cifra.

Nada más llegar a las 6 de la mañana, y mientras todavía estaba amaneciendo, visitamos uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la Ópera de Oslo, que con su forma futurista emerge desde el mar. A continuación visitamos el Puerto y el Ayuntamiento de Oslo. Cada 10 de diciembre, este edificio brutalista es escenario de la entrega del Premio Nobel de la Paz, el único Nobel entregado fuera de Suecia. Las siguientes paradas de nuestra visita fueron el Palacio Real, que nos pareció demasiado «sobrio» para ser un palacio, y el Parque Frogner, donde paramos para descansar y comer. Nuestra comida consistía en bocadillos que habíamos llevado desde Göteborg, ya que pretendíamos que nuestra visita a Oslo, oficialmente la ciudad más cara del mundo, fuese lo más económica posible.

Después de comer decidimos visitar Holmenkollbakken, un trampolín de saltos de esquí a las afueras de Oslo que hospedó los Juegos Olímpicos de Invierno de 1952, y tras varias remodelaciones todavía continúa en activo. La plataforma, y sobre todo sus colosales dimensiones, fueron quizás lo que más me gustó de este viaje.

Al llevar tanto tiempo despiertos, las últimas horas en Oslo se hicieron demasiado largas, y las consumimos dando paseos por la ciudad e intentando dormir en los bancos de la estación mientras esperábamos nuestro bús de vuelta. Lo de «intentando» es literal, porque dormir en las estaciones de Oslo está prohibido, así que cada vez que cerrábamos los ojos más de 20 segundos, los guardias de seguridad venían a despertarnos y amenazarnos con expulsarnos de la estación. Esto, cuando llevas más de 30 horas sin dormir, se convierte en una tortura.

El siguiente momento destacado tuvo lugar el sábado 3 de marzo, y se trata del concierto de Justice, mi grupo favorito de música electrónica, en Göteborg. El dúo francés no defraudó, fue un directo contundente y espectacular como todos esperábamos. Además Álvaro, Fer y yo fuimos los primeros en llegar al recinto por lo que, además de la correspondiente primera fila, también nos llevamos de recuerdo unas fotos con Xabier de Rosnay, el 50% de Justice.

El fin de semana siguiente al concierto hice uno de mis habituales viajes a Madrid para visitar a mi novia, y dado que el Deportivo jugaba en Guadalajara, era una buena ocasión para acudir al partido junto con los más de 2.000 deportivistas desplazados desde Coruña. Al final el resultado fue de 1 a 2 con goles de Bruno Gama y, cómo no, Riki.

Como anécdota, decir que unos días antes del partido recibí la llamada de Francisco Hermida de Cadena Ser de Coruña para hacerme preguntas sobre mi largo y peculiar viaje desde Suecia a Guadalajara. Podéis escuchar la entrevista en el siguiente reproductor a partir del minuto 11:50.

Al día siguiente de mi regreso a Suecia, recibí la visita de mi amigo Ramiro, que este año está de Erasmus en París. Le gustó mucho la ciudad, la universidad y la fiesta de Göteborg. Además, gracias a él y a su conjuntivitis desproporcionada fui por primera vez (y espero que última) a un hospital sueco.

Pocas novedades me restan ya por contar, así que lo haré en formato de lista breve:

  • El pasado 24 de marzo Chalmers acogió otra de sus legendarias FestUs con innumerables dancefloors y mucha diversión. La principal novedad respecto a las últimas es que, con motivo de la llegada de la primavera, la piscina se volvió a abrir al público, y por supuesto una vez más fue el escenario de nuestro fin de fiesta.
  • Una de mis asignaturas de este bimestre, Agile Development Processes, es impartida en Lindholmen, el campus de Chalmers y parque tecnológico que está situado al otro lado del río y a orillas del mísmo. Al principio no me agradaba demasiado la idea, ya que el trayecto entre ambos campus es de casi media hora, pero cada vez me gusta más ese lugar.
  • Por último os dejo algunas fotos del muelle de Göteborg. Las hice un domingo mientras paseaba por el puente que cruza el río, el cual por cierto descubrí que era levadizo en cuanto comenzaron a sonar sirenas y bajar barreras.

David Paredes

Soy ingeniero informático por la Universidade da Coruña y trabajo en el departamento de e-commerce de Zara. Mis principales intereses son los negocios, la tecnología y el diseño, aunque a menudo también escribo sobre otros temas. Puedes obtener más información en la sección "Sobre mí" de esta página.

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