Göteborg, Vol. VI

Tras las fiestas navideñas ya estoy de vuelta en Göteborg para el segundo asalto del Erasmus, y al fin llegó también la nieve a la ciudad. Ya se nota que estamos en un país escandinavo.

Los primeros días del segundo semestre, mientras esperábamos a que comenzasen de nuevo las clases, unos amigos y yo hicimos un pequeño viaje a Copenhague. La capital danesa es una ciudad muy interesante, bonita y repleta de historia, desde la época vikinga hasta la capital económica que es hoy en día, pasando por los años de ocupación Nazi. La mayor parte de la ciudad la vimos acompañados de un guía en un tour gratuito y por cierto, totalmente recomendable. A lo largo de los dos días que estuvimos en Copenhague visitamos el Ayuntamiento, la casa del fundador de Carlsberg, el canal, el cambio de guardia de la Casa Real Danesa, la Iglesia de Mármol, la Sirenita, la Ópera y el Castillo de Rosenborg, entre muchos otros edificios y monumentos.

La Sirenita de Copenhague
La Sirenita de Copenhague
Castillo de Rosenborg
Castillo de Rosenborg

Un dato curioso sobre la famosa Ópera House es que, este edificio cuya construcción costó alrededor de 400 millones de euros (debido en parte a que sus paredes son móviles para adaptarse a la acústica deseada), fue un regalo para Copenhague por parte de su ciudadano más rico: Arnold Peter Møller, quien es propietario de un grupo empresarial en el que destaca el transporte marítimo y la industria energética. Esto, que para nosotros puede sonar muy extraño, es en Dinamarca algo bastante habitual; la Sirenita fue donada a la ciudad por el fundador de Carlsberg, Carl Jacobsen, mientras que el creador de Lego, Ole Kirk Christiansen, regaló un aeropuerto internacional a su ciudad. Se dice que las personas que viven en Copenhague sienten la necesidad de devolverle a la ciudad todo lo bueno que ésta les ha dado a ellos, y de ahí surgen este tipo de iniciativas.

Ópera de Copenhague
Ópera de Copenhague

Otra parada de nuestro viaje fue Christiania, la «ciudad libre» y autogobernada que existe dentro de Copenhague desde 1970 y en la que viven alrededor de 850 personas. En Christiania está permitida la venta y el consumo de drogas blandas, y además cuentan con sus propias leyes entre las que destacan la prohibición de correr (argumentan que puede causar desconcierto) y hacer fotos. Por último, y como punto más controvertido, sus ciudadanos no pagan impuestos. Al salir de Christiania podemos leer un cartel que reza «You’re now entering the EU», ya que no se consideran parte de la Unión Europea.

Al día siguiente por la mañana volvimos a Suecia, pero hicimos una parada de un día en la ciudad de Malmö. Cabe destacar que Copenhague y Malmö están unidas por el Puente de Oresund, que con sus casi ocho kilómetros es el puente combinado (tren y carretera) más largo de Europa. Esa distancia es tan sólo la mitad de la que separa ambas ciudades, el resto del tramo se cubre mediante la isla artificial de Peberholm y un túnel de tres kilómetros y medio. Es curioso que dicho puente, a pesar de unir Dinamarca con Suecia, es de construcción española. En Malmö, además del propio puente, vimos la Catedral de St. Pauli y el Turning Torso (un rascacielos residencial diseñado por Santiago Calatrava).

Puente de Oresund
Puente de Oresund

Otra de las novedades de este bimestre, al menos para mí, es el bandy. El bandy es un deporte de invierno muy similar al hockey sobre hielo y Göteborg cuenta con un equipo de alto nivel, el GAIS Bandy. Además, durante algunos días su pista al aire libre puede ser usada por todo el mundo para patinar y jugar, así que algunos Erasmus fuimos hasta allí el pasado viernes. Echamos un largo partido del bandy y, entre caídas, risas y alguna que otra lesión leve, también se vieron jugadas bonitas.